Posición de la Cámara de Industriales Molineros sobre el Fideicomiso para el trigo

Ante la confirmación de la intervención en el mercado del trigo a través de la creación de un Fideicomiso Transitorio decidida por el Poder Ejecutivo Nacional, la Cámara de Industriales Molineros (CIM), que nuclea a casi el 60% de la molinería del país, y tal como lo sostuvo en un reciente comunicado, reitera su rechazo a la intervención del mercado, haciendo notar que la historia reciente ha dado sobradas muestras de que aquellas medidas destinadas a regular los precios de la oferta han dado nulos resultados en el pasado, provocando serias distorsiones en los mercados y una
sustancial merma en las intenciones de siembra, con los adversos efectos en la producción y exportación granaria por todos conocida.

Reiteramos que nuestro país necesita imperiosamente reglas de juego estables y políticas de estado que permitan aumentar la producción y exportación de los productos agroindustriales que el mundo demanda, favoreciendo el agregado de valor en origen que permita incrementar la utilización de mano de obra nacional y generar un mayor ingreso de divisas.

Tal como lo expusiéramos en las diferentes alternativas que nuestro sector presentó al Gobierno, reiteramos enfáticamente que el camino debe ser a través de un subsidio de la demanda y no mediante la creación de un Fideicomiso para subsidiar la compra de trigo por parte de los molinos, ya que los supuestos beneficios se diluyen en los diferentes eslabones, dilapidando recursos que deben llegar a los sectores más vulnerables de la población.

La industria molinera nucleada en esta Cámara rechaza la pretensión de que el Estado subsidie sus ventas a un precio muy por debajo de los costos de producción, quedando sujeta a la espera de una compensación durante un período incierto de tiempo, por parte de un Fideicomiso en manos del Estado, soportando el ruinoso costo financiero que ello implicaría, y a lo que habría que agregarle, además, la nueva carga administrativa que se sumará a los innumerables trámites y autorizaciones impuestas por las diferentes reparticiones del Estado que actualmente soporta.

Reiteramos una vez más que el consumo de harina como tal, como pan, como galletitas y como fideos que ronda los 90 kgs./habitante/año podría ser subsidiado por el Gobierno inyectando los fondos directamente en las tarjetas alimentarias existentes para la población más vulnerable, evitando subsidiar el consumo de quienes no lo necesitan y sin intervenir los mercados, con las nefastas consecuencias que ello ha tenido en el pasado.

Rosario, marzo 22 de 2022

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Posición de la CIM sobre las intervenciones en el mercado de granos

La Cámara de Industriales Molineros, integrada por molinos localizados en su mayoría en pueblos y ciudades del interior, todos de capitales nacionales y en su mayoría empresas centenarias, manifiesta expresamente que comparte la preocupación del Gobierno Nacional sobre la necesidad de resolver el flagelo de la altísima inflación que sufre nuestro país, agravado en el caso de los alimentos por la guerra desatada entre Rusia y Ucrania.

Igualmente, pone de relieve su preocupación por las evidencias de una posible intervención en el mercado de granos, manifestando su decidida posición en contrario. Las intervenciones para regular los precios de la oferta han dado nulos resultados en el pasado, distorsionando los mercados, desalentando la siembra y produciendo efectos claramente adversos tanto en la producción de granos como en su exportación. Nuestro país necesita imperiosamente aumentar su producción y sus exportaciones, agregando valor, incrementando la mano de obra ocupada y generando un mayor ingreso de divisas.

Por la disparada del precio internacional del trigo ocasionada por la guerra, el precio de la harina tuvo un alza que se explica en el siguiente cuadro:

Sin lugar a dudas que si el pan aumenta más de $ 25/kg. no se debe entonces al aumento de la harina, sino al aumento de los demás insumos y mano de obra.

Veamos dos cuadros que refuerzan estos números y permiten tener más claridad aún sobre este tema:

Por otra parte, compartimos que existe un segmento de la población que necesita de la ayuda del Estado para morigerar el impacto de la inflación en rubros esenciales de la canasta alimentaria; tan cierto como que hay otros sectores que no necesitan de tal ayuda.

Por eso, creemos firmemente que el Estado debería subsidiar SOLAMENTE la demanda de los sectores más vulnerables, pero no destinar los escasos recursos que posee para subsidiar a quiénes no lo necesitan.

El consumo de harina como tal, como pan, como galletitas y como fideos ronda los 90 kgs./habitante/año. Si hubiera que subsidiar el consumo de 25 millones de argentinos, la mitad de la población, el Gobierno podría hacerlo inyectando los fondos directamente en las tarjetas alimentarias existentes para la población más vulnerable, sin intervenir innecesariamente los mercados, con las nefastas consecuencias que ello ha tenido en el pasado, ni subsidiar el consumo de quienes no lo necesitan.

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Importancia de la cadena triguera para la economía argentina

Desiré Sigaudo – Emilce Terré

La cadena de trigo en Argentina se caracteriza por un alto valor agregado industrial, empleando a más de 387.000 personas. Rumbo a una cosecha récord, el cereal 2021/22 generará más de US$ 4.000 M en exportaciones y US$ 461 M en DEX.

Diciembre da inicio a un nuevo año comercial para el trigo, un cereal con fuerte arraigo histórico en el país que actualmente se cultiva en 13 provincias argentinas. Su notable expansión territorial hace posible un abastecimiento directo a las 285 plantas molineras distribuidas a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, que sirven al consumo de los centros urbanos. Sin embargo, la industria molinera no es la única fuente de valor regional que se deriva del trigo. Las exportaciones del cereal, que en las últimas campañas ascendieron a más del 60% de la cosecha, constituyen un importante motor de desarrollo regional argentino.

La cadena de trigo destaca en el conjunto de cadenas agroindustriales como una de las más importantes en términos de impacto socio-económico a nivel nacional. El complejo tiene un rol notable en el agregado de valor, la ocupación de personas, el aporte al fisco y la generación neta de dólares a partir del comercio exterior.

En la presente nota se comentarán los principales aportes de la cadena triguera a la economía argentina.

Producción 

El trigo es el principal cultivo de invierno, y el tercer producto más sembrado en Argentina (luego de la soja y el maíz). En la campaña 2021/22, los productores han cubierto una superficie de 6,9 millones de hectáreas. Con rindes promedio estimados en 31 qq/ha, se espera que la cosecha alcance 20,4 millones de toneladas, alcanzando un máximo histórico.

Respecto de los destinos del trigo nacional, se estima que 31% de la oferta total se destine a la molinería y un 58% se exporte como grano. 

Empleo y Valor Agregado

La cadena triguera constituye una fuente de empleo muy importante para el país, con un aporte especialmente relevante a las economías regionales. Según estimaciones propias, el complejo triguero emplea 387.459 personas, equivalente al 11,6% del empleo generado por las cadenas agroalimentarias argentinas. 

El cereal, además, es una importante fuente de valor agregado (VA) para la economía, entendiendo por este a la diferencia entre el valor final de venta de lo producido y el costo de los insumos. En 2018, la cadena triguera fue la cuarta cadena agroindustrial en términos de creación de valor agregado, nucleando el 18% del VA, según informe de MAGyP Cadenas de Valor Agroalimentarias. El valor agregado aquel año ascendió a US$ 4.454 millones. Cabe destacar, asimismo, que a diferencia de lo que sucede en las cadenas de soja y maíz donde la actividad primaria origina más del 80% del valor agregado, en la cadena triguera una porción importante del VA se captura en etapas posteriores de su producción. El eslabón industrial manufacturero origina el 46% del VA (vs. 12% en soja y 7% en maíz), el transporte del cereal aporta el 2% y el eslabón primario origina solo el 52% del valor que agrega la cadena a la economía. Este mayor eslabonamiento hacia adelante naturalmente resulta en mayores externalidades positivas que alcanzan a agentes económicos más diversificados y dispersos.

Comercio exterior

El complejo es el cuarto complejo exportador agroindustrial, detrás de soja, maíz y bovinos. En 2020, las ventas externas del complejo ascendieron a US$ 2.471 millones, representando el 5% del valor exportado por Argentina, según INDEC. En los doce años considerados para la serie graficada, las divisas originadas por el complejo trigo se encuentran en un máximo de participación, que fue también alcanzado en 2017 y 2018. Sin embargo, cabe remarcar la diferencia sustancial de contexto ya que en el 2020 la participación del complejo crece en gran medida por la caída interanual del 15% que sufrieron las exportaciones totales, mientras que en 2017 y 2018 alcanza y sostiene su participación con exportaciones totales crecientes.  

La importancia relativa del complejo en el sector cerealero (que incluye además maíz, cebada y arroz) se ubicó en el 2020 en un 26%. El trigo viene perdiendo participación en los últimos años, debido en parte a un menor valor exportado por el complejo, pero principalmente por el fuerte crecimiento que han experimentado las exportaciones de maíz. 

Las exportaciones de trigo argentino 2021/22 se estima alcancen un volumen de 13 millones de toneladas, por un valor FOB de US$ 3.891 millones. Además, se anticipan exportaciones de harina por 550 Mt, por un valor FOB de US$ 179 millones. A partir de dichas estimaciones, y teniendo en cuenta las DJVE de granos registradas hasta noviembre, se espera que los derechos de exportación pagados sobre el valor FOB (12%) sumen US$ 448,7 millones esta campaña, de los cuales ya se habrían rendido US$ 306,8 millones. En el caso de la harina, se anticipa una contribución en concepto de DEX (7%) de US$ 12,5 millones, con DJVE que recién comienzan a anotarse. Conjuntamente, los dos mayores productos de exportación de la cadera aportarían, sólo en concepto de derechos de exportación, US$ 461 millones al fisco.

Fuente: bcr.com.ar

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